Autorregulación no es estar en calma
Autorregulación no significa estar calmadx todo el tiempo, ni tampoco es el objetivo principal.
La autorregulación es la capacidad de responder de manera coherente a un contexto.
Es la capacidad de nuestro sistema nervioso de responder adecuadamente a lo que ocurre internamente (en nuestro cuerpo) y externamente (en nuestro entorno).
La autorregulación tiene un aspecto diferente según el contexto en el que nos encontremos. A veces consiste en estar en calma y otras en usar la activación de nuestro sistema nervioso para actuar y avanzar hacia lo que queremos o necesitamos.
Muchas veces se confunde el concepto de regulación con no sentir agitación, enojo o miedo. Así, frente a ciertas situaciones, en una búsqueda por mantener la calma, intentamos cambiar cómo nos sentimos al respecto. Podemos decirnos o escuchar "No es para tanto." "Para qué me voy a enojar si no sirve de nada." "No voy a llorar por algo que no puedo cambiar."
Como resultado, logramos mantener una aparente tranquilidad a costa de suprimir, esconder, desestimar o tratar de controlar nuestras emociones de enojo, tristeza o miedo.
Esto no suele hacerse de manera consciente, sino como una forma de poder atravesar una situación. Evitar emociones es una gran estrategia adaptativa que nos permite estar con lo que nos pasa. Sin embargo, sostenida a largo plazo puede convertirse en una estrategia disfuncional.
La regulación del sistema nervioso implica poder ver a las emociones como recursos, como portadoras de información sobre lo que nos pasa sobre determinada cosa; activar respuestas adecuadas según el contexto; ser capaces de procesar las emociones de forma sostenible para nuestro cuerpo, y a través de ello volver a la calma; tener la capacidad de emprender acciones que conduzcan gradualmente hacia lo que deseamos; sostenernos a nosotros mismos en momentos de angustia y también ser capaces de pedir ayuda.
Autorregulación y procesamiento de las emociones
Para poder autorregularse, es decir, para responder adecuadamente a nuestro entorno interno y externo, nuestro cuerpo necesita nuestro apoyo para procesar emociones actuales y viejas.
Suprimir emociones:
La regulación del sistema nervioso no consiste en utilizar prácticas para arreglar, cambiar o evitar sensaciones y emociones incómodas.
La evitación es una estrategia adaptativa y revela nuestra capacidad actual para poder estar con nuestras emociones. Sin embargo forzarnos a estar en calma no ayudará a procesar e integrar.
Forzar el sentir:
La regulación del sistema nervioso tampoco consiste en utilizar prácticas para forzar el sentir, o incitarnos a permanecer en sensaciones incómodas.
De lo contrario, centrarse en la incomodidad puede desregular en lugar de regular.
Es importante conocer la capacidad de carga emocional que nuestro cuerpo puede sostener y procesar en este momento. Reconocer cuándo la emoción surge de forma orgánica y cuándo no es accesible.
Una carga muy alta hará que el cuerpo se inunde o desconecte de la emoción.
Forzarnos y presionarnos a sentir suele no ser beneficioso para el procesamiento y la integración.
Ambas formas (forzar la calma y forzarnos a sentir todo) pueden traer un alivio temporal, pero no conducen a un cambio sostenible y duradero.
Dosificación
El enfoque de experiencia somática se centra en la autorregulación del sistema nervioso y en el procesamiento emocional gradual, no en la regulación superficial.
La dosificación implica la atención y la escucha atenta de las señales del cuerpo, permitiendo que las experiencias sean procesadas de manera segura y gradual.
Trabajamos en aumentar nuestra capacidad para estar con emociones incómodas ayudando a que nuestro cuerpo haga contacto con ellas sin desbordarse, disociarse o cerrarse.
La dosificación (o titulación) para experiencia somática se basa en la idea de que el cuerpo tiene una sabiduría innata y puede autorregularse si se le da tiempo y espacio para hacerlo. Al prestar atención a las señales y ajustar el ritmo y la intensidad de las experiencias, se puede fomentar un mayor sentido de seguridad, bienestar y autoconocimiento.
A medida que ayudamos a nuestro cuerpo a procesar las emociones, tanto viejas como nuevas, desarrollaremos naturalmente una mayor capacidad de autorregulación. No se busca mantener una calma superficial, sino reaprender a utilizar el poder de las emociones y así vivir de manera más auténtica.
La regulación del sistema nervioso implica trabajar en nuestro vínculo con las emociones y sensaciones incómodas en lugar de suprimirlas o desconectarnos de ellas.
La regulación del sistema nervioso consiste en experimentar tanto el malestar como el placer y la neutralidad.
El miedo es una respuesta sana del sistema nervioso al peligro.
La tristeza es una respuesta sana del sistema nervioso a la pérdida.
El enojo es una respuesta sana del sistema nervioso a la injusticia.
El descanso es una respuesta sana del sistema nervioso a la sensación de seguridad.
Ser capaz de atravesar estados de agitación es señal de un sistema nervioso en funcionamiento. Tanto como poder volver a la calma y al descanso.
En Experiencia somática aprendemos a navegar las olas. Las subidas y las bajadas.
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